45 metáforas y moldes creativos para innovar

MOLDE 18

DÉJALO ABIERTO

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Este molde propone concebir el diseño de un dispositivo, tecnología, programa, metodología o iniciativa pública de tal modo que permita y aliente a las personas usuarias o a la ciudadanía, a modificarlos, adaptarlos y mejorarlos para que éstos sean los que ellos desean.

La recomendación principal es no diseñar sistemas cerrados, herméticos, que solo se puedan usar tal como han sido concebidos por sus creadores, sino que puedan ser “apropiables”, o sea, “editables”, por los colectivos a los que están dirigidos.

Déjalo abierto:

Empoderar a los usuarios para que puedan personalizar, ampliar o reenfocar el uso de los productos que se les ofrece. Diseñarlos abiertos para que exploren nuevas posibilidades.

Cuando se diseña así, se cultiva la reciprocidad entre los usuarios y los diseñadores, se fomenta la transparencia, y se abre a la posibilidad de usos imprevistos. Por otra parte, al “dejarlos abiertos”, estamos facilitando acciones del usuario según lógicas DIY, o sea “hazlo tú mismo” (molde 11). Se trata, entonces, de dos moldes que se refuerzan mutuamente. Si dejas abierto un producto o sistema, estas permitiendo que el usuario tenga la libertad de buscarle nuevas aplicaciones y usos, y de esta manera “personalizarlo” a sus propias necesidades.  

Esta idea del diseño abierto conecta con lo que en ingeniería de software se llama “open source” o “código abierto”, para hacer referencia a que el código fuente de un producto de software no se mantiene como propietario, sino que es de libre acceso para cualquier persona. En general, esto podría aplicarse a cualquier detalle tecnológico de cualquier producto. Generalmente, el dinero se gana con servicios complementarios al producto, como consultoría y soporte.

Abierto no significa gratuito, y que algo sea de acceso público no quiere decir que seguir esta filosofía en tu trabajo te convierta en un mendigo al no obtener un centavo por tus ideas. Las ideas y el trabajo siguen teniendo sus autores, pero abrirlas a la participación para que otros se beneficien de ellas o puedan incluso mejorarlas tiene mucho mayor impacto en el mundo, que cerrarlas a solo un pequeño grupo.

A diferencia del código cerrado y licenciado, los proyectos Open Source acaban dando como resultado software al alcance de todos. El caso más ilustrativo es sin duda Linux, fuente del sistema operativo libre más popular del mundo, aunque también ha contribuido de alguna forma al desarrollo de Android y de otras ideas de negocio.

Lo más fascinante de esta filosofía es la posibilidad de “dejarse sorprender” por el ingenio y habilidad de los usuarios, algo que habitualmente es difícil de gestionar en el mundo empresarial. Esto es así porque los diseños abiertos facilitan y promueven la “cultura hacker”, entendida ésta como la posibilidad de que los usuarios implementen soluciones que sigan lógicas no buscadas por la empresa que creó el producto o servicio.  

Construir un ecosistema creativo en torno al producto, facilitando las herramientas adecuadas para que los usuarios puedan modificar el uso de las cosas, incluso concibiendo fines no previstos por la empresa, es un propósito valiente que requiere un diseño inteligente para que todos salgan ganando.   

Otra ventaja derivada de este principio de diseño es concebir productos vivos”, o sea, aquellos que pueden mutar, transformarse y ampliarse en el tiempo, gracias a que no están cerrados. Por ejemplo, el cliente recibe junto al producto unas herramientas para personalizarlo y modificarlo a su gusto. Es el caso de una camiseta, con unas plantillas y tinta lavable, para que los niños cambien el diseño a tu gusto. 

La Fundación Goteo.org explica las ventajas de concebir sistemas abiertos en el diseño de productos y servicios:

Cualquier cosa que se diseñe o planifique en abierto creemos que ofrece un enorme potencial para generar nuevas obras o creaciones derivadas a partir de su ejemplo, y en última instancia un impacto mucho mayor en la sociedad de todo lo bueno que puedan ofrecer. También el diseño abierto permite albergar comunidades a su alrededor y (no menos importante) un ecosistema productivo y económico en que la mayoría de participantes pueda salir beneficiado, difuminada la distinción tradicional entre consumidor y productor.

Una línea a trabajar es el “Open Data” o la política de datos abiertos. Por ejemplo, el Dpto. de Medio Ambiente de cualquier gobierno publica información, datos, sobre logística de transporte de residuos en una comunidad, para que la gente procese los datos, desarrolle aplicaciones y publique análisis complementarios. Al hacer esto, está abriendo la posibilidad de que mucha gente, experta o no en el tema, pueda valorizar datos ociosos o sub-utilizados.

Si un producto, servicio o sistema se diseña del tal modo que permite al usuario o cliente añadir nuevas funcionalidades, desarrollar extensiones e, incluso, modificar acciones; pero, además, crea las condiciones para que esas modificaciones o mejoras se compartan colectivamente, estará facilitando la creación de un ecosistema de usuarios que contribuya a la innovación compartida del mismo.  

Para que eso sea posible, el producto o servicio necesita un “diseño abierto”, que permita introducirle modificaciones y probar nuevas funcionalidades. Es así como los clientes o usuarios pueden enriquecerlo con aportaciones que no habían sido pensadas originalmente.

RECOMENDACIONES DE USO

  • Este molde, como se ha comentado antes, es complementario al “M11: Hazlo tú mismo”, y se recomienda trabajarlos en conjunto a la hora de valorar oportunidades de uso en tu proyecto u organización.
  • Las arquitecturas cerradas sólo pueden ser desarrolladas y mejoradas por el constructor de la plataforma (o por aquellos partners licenciados para ello), permitiendo al propietario de la plataforma un control absoluto sobre la misma. Esta situación genera grandes márgenes para el propietario mientras que reduce el número potencial de usuarios. Las plataformas abiertas, por el contrario, pueden ser enriquecidas y mejoradas por los usuarios con un control por parte de su creador muy limitado, o inexistente. Esto genera una mayor inclusividad y abarata el acceso a un volumen mayor de usuarios. El margen de beneficio por transacción es menor para el creador, pero que, por otro lado, se beneficia de una mayor cantidad de transacciones. Algunos de los más recientes casos de éxito en el mundo empresarial se basan en arquitecturas de negocio abiertas, o, como mínimo, semiabiertas.
  • Según explica Juan Freire, el diseño modular incrementa de forma exponencial el potencial generativo de los productos abiertos. Cuando diseñamos debemos incorporar este concepto, a modo de restricciones que generan nuevas libertades, y por lo tanto: (a) pensar en componentes modulares, (b) modularizar incluso la estética (en el caso del diseño de productos, los colores, los acabados por ejemplo), y, (c) diseñar conexiones entre módulos que faciliten múltiples ensamblajes (a modo de APIs abiertas). Estas reglas permitirán a otros diseñadores y usuarios (ya todos los usuarios de algún modo somos diseñadores) recombinar de innumerables formas los conceptos y módulos esenciales y pueden provocar un torrente de creatividad y una capacidad casi inagotable de adaptación a diferentes necesidades (función) y preferencias estéticas (forma).
  • Frederick van Amstel recuerda que “diseño abierto y diseño libre no son lo mismo”. Se trata de dejar que todos diseñen. Si tomamos el diseño en un sentido amplio, podemos decir que todo el mundo ya está diseñando, pero ¿qué tan conscientes son de este tipo de libertad? ¿Y qué más podrían diseñar si hacemos puentes sobre lo que saben diseñar y lo que no saben cómo, por ejemplo, aportando una buena herramienta de colaboración? ¿Un manual de bricolaje? ¿Una base de conocimiento? ¿Un curso de metadiseño? Se trata de liberar conocimientos de diseño para abrir esa capacidad a más gente.

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN

Para trabajar este molde te invitamos a hacerte estas preguntas pensando siempre en tu organización o proyecto de empresa:

  1. ¿Nuestros productos o servicios están diseñados de una forma tan rígida que no permiten a los usuarios o clientes introducirles alguna personalización o extensiones? ¿Cambiar eso, empoderando más a los clientes, les daría libertad y una percepción más favorable de nuestra oferta?
  2. ¿Convendría sustituir el código fuente propietario, bajo estricta licencia, por uno que sea “open source”, para que facilite la mejora colectiva del mismo?
  3. ¿Se podría modularizar más el diseño de nuestros productos o servicios para que los clientes puedan generar combinaciones originales entre esas “piezas”, e incluso participar en el codiseño de extensiones?
  4. ¿Tu producto podría ser más “vivo”, en el sentido de que el cliente pueda ir adquiriendo en el futuro nuevas ampliaciones o “editándolo” según sus necesidades?
  5. ¿Podemos abrir el acceso a determinados datos para que los usuarios o clientes los utilicen para concebir nuevos análisis y aplicaciones que aporten valor? ¿Tenemos datos potencialmente útiles que están ociosos o subutilizados, y que, si los abrimos y compartimos, podrían valorizarse por personas externas a la organización?
  6. ¿Se podrían fomentar prácticas de co-creación con los clientes, a partir de prototipos abiertos, para que estos nos ayuden a atar cabos sueltos y encontrar enfoques flexibles y más adaptados a sus necesidades?
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EJEMPLOS PARA INSPIRARTE

Para ayudarte en la reflexión y el uso de este molde, inspírate en los siguientes ejemplos:

ARDUINO

El poder de la electrónica de código abierto

LA WIKI-CAMISETA

Edita tu camiseta como si fuera una wiki

NOKIA LUMIA 820

Compartir archivos de diseño para que los clientes fabriquen sus propias carcasas

MODDING

Comunidades de modders en los videojuegos

ENLACES PARA APRENDER MÁS

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